Cómo limpiar las piedras

 

Este post pretende orientar sobre los métodos más comunes de la limpieza de piedras semipreciosas y cristales, minerales que podemos comprar en cualquier tienda o feria. Pero aun así, será siempre la intuición de la persona que va a realizar la limpieza quien decida. Por lo tanto, tened siempre presente que una piedra tiene alma, es un ser vivo e intentad tratarlas siempre de la manera más benevolente.

 

Nosotros podremos “limpiar y purificar” una piedra a nuestra manera, desde nuestra ignorancia porque los minerales están desde hace mucho en este mundo y han sobrevivido bajo tierra a todo. Por ello, su vibración es tan alta que ninguna persona les puede hacer modificar su alta vibración sanadora. Podemos “quitar” esa energía que les rodea, de la gente, del ambiente, tras una terapia pero no por estar una piedra una noche en remojo va a modificar su vibración, para nada. Podría poner un ejemplo muy simple: una prenda de ropa. Para lavarla, según el material de la ropa, la lavaremos a mano, en frío, en programa de prendas delicadas porque, de no hacerlo, probablemente nos quedaríamos sin nuestra prenda favorita: podría desteñir, encoger etc... Pero eso sucedería mientras usemos esa prenda de una manera lógica y normal, para vestir, sin más. Ahora bien, si esa prenda nos la pusiéramos para una expedición, no habría lavadora que pudiera limpiarla de nuevo; iría directamente a la basura pues la suciedad estaría tan incrustada que difícilmente podríamos salvarla. Lo mismo sucede con las piedras, en ocasiones, es tal la negatividad que absorben que se rompen, o quizás ni estando un mes enterradas en tierra podríamos salvarlas; es decir, estos métodos servirán para un uso normal de las piedras comunes que utilizamos en nuestra vivienda o en terapia, no para un mineral recién sacado de la cantera. Hay varios métodos de limpieza de piedras:

 

Agua

Agua y sal gruesa

Sal gruesa

Tierra

Palo santo, inciensos, copal

Drusas o geodas o ciertos minerales

 

Agua: el método más simple y barato del mundo es poner la piedra debajo del grifo y dejar que el agua corra. Pondremos la piedra en nuestras manos y dejaremos que toda la negatividad se la lleve el agua. Pon la intención en que ese agua se está llevando la suciedad, la basura energética. También te puedes imaginar el recorrido que esa piedra ha realizado desde su extracción en la cantera hasta llegar a tus manos. Cierra los ojos y visualiza el trayecto hasta llegar al momento presente.

 

Agua y sal gruesa: generalmente, para limpiar las piedras las ponemos en un cuenco grande de cristal o blanco, sin dibujos y que sólo utilices para esto. Pon todas tus piedras excepto aquéllas que no puedan limpiarse en agua. Llenaremos el cuenco con agua mineral, las meteremos y echaremos sal gruesa. Las dejaremos varias horas.

 

Después, las sacaremos, dejaremos correr el agua y aclararemos una a una. Luego las secaremos muy bien.

 

Sal gruesa: en este caso, puesto que la sal absorbe la negatividad, podemos poner las piedras en un plato o recipiente con sal gruesa. Las podemos dejar el rato que consideremos. La sal absorberá toda la negatividad posible. Puedes limpiar así las que no puedan limpiarse en agua.

 

En el caso de agua y sal gruesa, es muy conocido que la víspera de Luna Llena o el propio día si se nos olvida, podemos hacer la limpieza para luego recargarlas a la luz de la luna. Primero las limpiaremos con agua y sal gruesa, las dejaremos secar muy bien y las pondremos toda la noche al exterior en unos platos o fuentes con sal gruesa. Hay piedras que se cargan al sol aunque, personalmente, siempre las he recargado a la luz de la luna.

 

Tierra: cuando una piedra se rompe, generalmente la devolvemos a la Madre Tierra. Y cuando un mineral ha sufrido mucho, lo podemos enterrar varios días en un campo o terreno para dejar que sane. Si no tenemos opción alguna ni campo ni terraza, siempre queda la posibilidad de comprar tierra, un macetero y dejarlas enterradas unos días.

 

Palo Santo, inciensos, copal. El Palo Santo es el limpiador y purificador de ambientes por excelencia, es el más efectivo. Por ello, si queremos limpiar una piedra, un colgante o un péndulo, podremos encender Palo Santo y pasarlo por la piedra (el humo). Así de sencillo. Lo mismo sucederá encendiendo una varilla de incienso.

 

Drusa o geodas o ciertos minerales. Generalmente, podemos poner las piedras entre las dos partes de una geoda, se limpiarán, también sobre la geoda aunque en ocasiones quede la marca de la sal. Una drusa de amatista también limpia las piedras, incluso la cornalina.

 

La música o los cuencos tibetanos o recitar ciertos mantras también podría limpiarlas pero jamás he utilizado dicho método para los minerales.

 

Existe una gran preocupación sobre qué piedras pueden limpiarse con agua y cuáles no, al igual que cuáles se cargan al sol y cuáles con la luna. Pondré listados de minerales que he encontrado para todas las opciones. De manera genérica, las piedras arenosas o con sal no se podrán meter al agua y piedras claritas como un cuarzo rosa perderán su color si las dejas al sol…

 

A continuación escribiré los listados que he encontrado al respecto. Como siempre, haz lo que te dicte tu corazón, es siempre el que manda.

 

Piedras que pueden limpiarse en agua: ágatas, aguamarina, amazonita, aventurina, berilos, calcedonias, citrino, crisoprasa, crisoberilo, cuarzos, esmeralda, granate, heliotropo, hematite, jade, jaspe rojo/verde, labradorita, mokaíta, obsidianas, ojo de tigre/buey, ónix, piedra luna, piedra sol, prehnita, rodonita, rubí, sodalita, tanzanita, topacios, turmalinas, zafiro.

 

No limpiar en agua: ámbar, angelita, apatita, aragonita, azabache, azurita, azufre, calcitas, calcopirita, celestina, charoita, coral, crisocola, dioptasa, fluoritas, fucsita, howlita, iolita, jaspe oceánico/orbicular, kunzita, larimar, lapislázuli, lepidolita, magnetita, malaquita, merlinita, moldavita, moscovita, oro, plata, rodocrosita, selenita, serpentina, shattuckita, sugilita, tectita, turquesa, zeolita, zoisita con rubí.

 

No exponer al sol (para recargar): amatista, cuarzos, ópalo, zafiro, ágatas.

 

Recargar con la luz de la luna: el resto.

 

No necesitan limpieza: en principio las piedras negras, citrino, cornalina, drusas o geodas.

 

Espero que os haya servido y os sirva de referencia para limpiar vuestros cristales y minerales.