¿Qué es la Ley del Espejo?

 

La Ley del Espejo es una de las grandes Leyes Universales y también es una de las más prácticas en el autoconocimiento. La Ley del Espejo nos dice que vemos reflejados en los demás (personas, circunstancias o situaciones) aquello que tenemos dentro de nosotros, oculto en nuestro interior. Nos hacen de espejo y así nos facilitan el poder cambiar o modificar esas pautas que no nos agradan en nosotros e incluso descubrir esas cualidades que tenemos, oro puro, y de las cuales no nos hemos enterado.

 

Es decir, tanto para lo que pensamos como positivo en nuestra dimensión como para lo que juzgamos como negativo, la Ley del Espejo nos pondrá un “espejo” delante de nosotros y en él, en todo lo que suceda a nuestro alrededor, se verán una y otra vez nuestros defectos y virtudes.

 

Y, ¿cómo lo reconozco? Facilísimo, no tienes “escapatoria”. Cuanto más te crispe una persona, más blasfemes o no la aguantes... En ese defecto que siempre critiques de alguien (sea un colega del trabajo, tu suegra o tu propia madre…), fíjate en ese “defecto” bajo tu punto de vista porque, a mayor intensidad y mayor molestia te ocasione, más tendrás que transmutarlo en tu interior.

 

Suele pasar muchas veces cuando crecemos en nuestra propia familia, por ejemplo, madres-hijas o padres-hijos pues muchas veces somos como dos gotas de agua y esa persona es tu mejor Maestro. Aquello que de pequeño detestabas y criticabas… es muy posible que, con el paso de los años, tú repitas el mismo patrón y te comportes igual. Y es posible que lo sigas criticando hasta que alguien te diga: “Pero si tú haces lo mismo, sois calcados”.

 

Es decir, piensa en cinco personas o situaciones que te saquen de quicio, que no las toleres o soportes: piensa en defectos que seguro que te resulta más fácil (porque tenemos la mala costumbre de pensar antes lo negativo que quedarnos con lo positivo de lo que nos rodea).

 

Escribe el listado en una hoja y luego, ten la valentía de reflexionar al respecto.

 

Supongamos que has escrito: intolerante, cascarrabias, criticón, siempre juzga a los demás y controlador.

 

Siendo sincero -pues nadie te vigila y es un ejercicio para ti- : ¿cuántas veces y en qué situaciones has criticado sin parar, has sido muy intolerante y todo lo demás?

 

Si te permites ser sincero contigo mismo, segurísimo que el listado de situaciones en las que te hayas comportado así con los demás o contigo mismo supera el propio folio y necesitas más papel para seguir con tu listado.

 

Haz ahora el ejercicio a la contra: piensa en personas a las que admires y dime por qué lo haces: qué ves en ellas que crees que tú no tienes. Muchas veces, las personas dicen: “Me encantaría ser como fulanita, es tan perfecta, siempre hace todo bien”, por ejemplo. Bien, pues tras escribir ese listado de cinco cualidades o situaciones que admiras, alabas o te gustan de los demás, revisa dónde están en tu interior porque… lo creas o no: están.

 

Búscalas, bucea en tu interior y te sentirás muy bien. Es cuestión de querer cambiar y evolucionar. La vida te da herramientas, te pone libros, situaciones y personas que su único fin es ayudarte a mejorar, a descubrirte, a encontrarte pues nos vamos olvidando de quiénes somos y de la razón de nuestra existencia.

 

No hemos venido al mundo de vacaciones, en un viaje “turista”, hemos venido a vivir una experiencia humana. Somos almas viviendo una experiencia en Tercera Dimensión. Encuéntrate y te sentirás mucho mejor.