Las piedras y el despertar

 

A veces, como humanos, no entendemos cómo un mineral nos puede ayudar. Es cierto que resulta extraño en Tercera Dimensión pensar que en el día a día caótico que llevamos un mineral nos puede aportar sanación, mensajes para nuestra alma o ayudar incluso en nuestro despertar. Y ahora lo vamos a analizar.

 

Cómo me puede ayudar un mineral en el plano físico.

 

Un mineral, aunque cada uno de ellos tenga una entidad propia, pues así es, tiene unas propiedades curativas genéricas. Por ejemplo, podemos decir que el cuarzo rosa sana las heridas del alma, del corazón, cuando sufrimos de desamor o no hay un entendimiento del amor universal, sea un amor con una manipulación excesiva o incluso obsesiva.

 

Pero eso no significa lo que puede hacer un cuarzo rosa en todo el mundo. Explicaré mejor este concepto. Por ejemplo, habéis oído 1000 veces que se puede decir como regla general que los españoles o los italianos somos muy habladores, extrovertidos o gritones, o a veces que incluso podemos ser cuadriculados como los germánicos. Pero obviamente, aunque haya gente que crea que España es siesta, flamenco, toros y dar gritos y voces, todos los españoles no somos iguales. Pues eso mismo lo podríamos aplicar a las propiedades de los minerales. Aunque haya unas reglas comunes a todos, no todos los minerales tendrán el mismo cometido, aunque pertenezcan a una misma familia de cuarzos. No crearán siempre la misma sensación o reacción en cada uno de nosotros. De hecho, se dice que cuando un mineral se rompe -imaginemos que se rompe en dos partes-, cada una de las partes en las que se ha convertido ya tiene una entidad propia. Formarán parte del mismo mineral, pero ya tendrán diferente esencia.

 

Dicho esto, en un plano físico, podríamos hacer una clasificación de minerales -siempre hablo de piedras semipreciosas- unidas a cada chakra, a cada uno de los chakras. Por ello, basándonos en el significado que tiene cada chakra, esos minerales servirán para los órganos y glándulas pertenecientes al primer chakra, por ejemplo. Podríamos estudiar el color de los minerales y ver que cada uno de ellos tiene una misión. Por ejemplo, las piedras de color verde que pertenecen al cuarto chakra, el chakra cardíaco, tienen la misión sanadora. Todas las piedras verdes son las piedras de los sanadores. Las piedras negras, por ejemplo, sirven para absorber la negatividad del ambiente o la generada por uno mismo.

 

En un plano emocional, los minerales pueden ayudarnos a cambiar y transmutar situaciones dañinas para nosotros como la tristeza, la agresividad o la ira. Es decir, buscaremos las piedras que posean las cualidades que ayuden a sanar nuestras emociones mal direccionadas.

 

¿Cómo lo conseguirán? Puesto que las piedras tienen una muy alta vibración que no tenemos los humanos en este plano, lo que hacen es armonizar y equilibrar esa emoción que está completamente desequilibrada. Lo que haces al tener ese mineral en esa parte del cuerpo o muy cerca de nosotros es hacer que la balanza que estaba en completo desequilibrio se armonice. Por eso, muchas veces, cuando vamos a comprar un mineral, tenemos en la cabeza un mineral y compramos otro diferente porque es ese mineral en particular el que nos ayudará a transformar la emoción que tanto daño nos está haciendo en este momento presente.

 

En un plano mental, podremos encontrar minerales como la fluorita que nos ayuden en la concentración y en el estudio. También podríamos elegir otros minerales que nos ayudaran a acallar la mente, a vaciarla, a tranquilizar esa “olla a presión” que a veces nos desequilibra.  

 

Y vamos a finalizar con el plano espiritual. Quizás, el plano más importante en nuestro despertar. Se dice para los entendidos en estos temas que cuando sucedió la destrucción de la Atlántida y de Lemuria, los minerales no fueron destruidos. Al estar guardados en el centro de la tierra (bajo tierra) no sufrieron y por ello han llegado hasta nosotros, hasta nuestros días. Por eso, partiendo de la premisa de que somos almas viviendo una experiencia humana, que nos hemos reencarnado cientos de miles de veces puesto que el alma es eterna y somos energía y la energía no se destruye, solo se transforma, podemos decir que cuando tenemos ciertos minerales en nuestra vida, en una casa o cerca de nosotros, esos minerales no llegan a nosotros por casualidad. De hecho, la casualidad no existe y si un mineral no es para ti, jamás podrás comprarlo puesto que llegará exclusivamente al alma y a las manos de la persona destinada con ese mineral. Al igual que nosotros, humanos, como almas tenemos nuestro propósito y misión de vida que cumplir en cada reencarnación, los minerales, también tienen el suyo propio y la misión de uno de ellos puede por ejemplo ser sanar las heridas del alma de un determinado ser o su tristeza o lo que sea. Es decir, por supuesto que los minerales sanan por sus propiedades curativas en un nivel físico, emocional o mental pero lo que realmente hacen es recordarnos quiénes somos. Es decir, parte de ese mineral -llámale la parte álmica, la esencia de ese mineral- de manera consciente o inconsciente, al estar cerca de nosotros, despierta una parte de nuestra alma que estaba completamente dormida o aletargada. Y aunque nosotros no entendamos nada, un mineral puede cambiar tu vida entera, puede transformar el entorno en el que vives y puede ayudarte a hacer “clic” en ese despertar. Pero por supuesto, mucha gente no quiere ni saber ni oír hablar de esto porque no le interesa. Es más fácil lo malo conocido que lo bueno por conocer pues lo desconocido da miedo. Pero si una piedra o mineral llega a ti es porque, aunque tú no tengas ni idea, está cambiando o transformando o despertando una parte de ti a la cual le ha llegado la hora de despertar. Por eso, solo teniendo cerca de ti ese mineral o llevándolo -sea en un colgante, en una pulsera, en un anillo o unos pendientes, da igual, incluso un canto rodado- ese mineral, al estar en contacto con tu alma va a transformarte de una manera energética, va a elevar tu vibración. Va a armonizar la parte de ti que tiene que ser equilibrada o armonizada. Y por todo esto las piedras no solo sanan, sino que además ayudan a elevar una vibración humana muy baja y muy densa. Te ayudan a ser más sutil, más liviano, a tener una energía de mayor frecuencia vibratoria.

 

Este articulo no pretende convencer a nadie ni tan siquiera hace reflexionar. Son mis ideas plasmadas porque así lo siento. Y quien quiera leerlas o compartirlas, que lo haga. Nada de lo aquí escrito ha sido inventado por mí. El Reino Mineral es más antiguo que todos nosotros y tiene una sabiduría que nosotros como humanos desconocemos.