Transmutando energías hacia la Luz Universal

 

El mundo está en un proceso de cambio. ¿Caos? No más que el que había antes. Hemos estado décadas cargándonos literalmente un planeta con nuestros pensamientos, actitudes irresponsables, acciones, omisiones y hechos. La Tierra no ha podido más, la hemos hecho enfadar y así, una vez que se limpie, nuestra aliada nos podrá ayudar a salir del infierno global en el que nos volvemos a encontrar. Yo siempre digo... “para sanar hay que enfermar”. Y es verdad, si estamos llenos de toxicidad, “basurilla energética” como yo la llamo, ¿qué va a salir de nosotros? Al limpiarnos, toda nuestra basura (veneno, energías densas/tóxicas, negativas) salen a la luz para poderse airear, limpiar, purificar y transmutar.

 

Y aquí estamos ahora en plena pandemia global donde todos, hasta la Tierra, nos estamos limpiando a la par. ¿Qué va a salir a relucir? ¿Qué vamos a respirar? odio, maldad, incomprensión, frustración, impotencia, desgana, asco, ira, agresividad… toda la opresión que hemos “mamado” durante vidas, no solo en ésta sino en vidas pasadas. Si la Tierra se está limpiando y eso produce frecuencias energéticas que nos producen insomnio, nos tienen desubicados... ¿qué esperamos?

 

La gente no puede pensar con claridad. Y de eso se trata, de no hacerlo. La raza humana, seres humanos y no seres vivientes -pues hay muchos más-, la mayoría del tiempo nos creemos superiores, imprescindible a otras civilizaciones, otros seres (extraterrestres o de vida intraterrena como los Maestros Ascendidos). Sabemos que en el mundo no solo vivimos nosotros, está lleno de multitud de planos etéricos y de Universos Paralelos. No estamos solos.

 

Todo lo que sucede ahora, bajo mi humilde punto de vista y de miles de personas, no es casual. Lo que sucede conviene. Y por eso pasa. El hombre, ser humano, el personajillo que se cree que todo lo sabe y que tiene el poder, no lo tiene ni de su propia vida. ¿Acaso somos dueños de nuestras vidas? Tenemos Libre Albedrío y diseñamos nuestro plan álmico, decidimos dónde nacer, cómo llamarnos, la fecha y todo lo demás. Pero luego nuestro supuesto Libre Albedrío nos pone en entredicho.

 

Todo lo que sucede no es fruto del hombre, sí de su cabezonería y mal hacer. Creamos lo bueno y lo malo, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, pero me refiero a que no lo creamos en el plano físico. Ese ser humano no es nada sin su alma, la parte espiritual que nos guía y nos da luz. Y ahí está el meollo de la cuestión. Existen almas blancas, luminosas que venimos a la Tierra a dar luz y a aprender de nuestras sombras, a trabajarlas y estudiarlas, a hacer las prácticas que en un plano espiritual no podríamos realizar. Por otro lado, están las almas que trabajan para la oscuridad. Tienen Libre Albedrío, pero pocas veces lo usan para hacer el bien y después… hay cien mil formas más que no corresponden a un ser con alma, de ahí el nombre de desalmados pues no poseen alma y no pueden discernir entre el bien y el mal, no hay consciencia. Pero no voy a entrar en ello. Me quedo con la Luz.

 

Todo el mundo tiene luz, unos más que otros, pues se han trabajado más sus sombras o su frecuencia vibratoria es más elevada. Otros, somos llamados “Trabajadores de la Luz” porque nos dedicamos a ello, a ayudar a los demás a trabajar sus sombras para sanar, a despertar desde un punto de vista espiritual.

 

Y ¿qué nos piden ahora los de arriba? (llamo así a Dios/la Fuente/ la Divinidad/ Maestros y Guías Espirituales, Ángeles y Arcángeles). En esta guerra que parece de ciencia ficción pero que ya sabemos que la realidad supera con creces la ficción, nos están pidiendo que seamos luz, que proyectemos luz, que sanemos para, así, al sanar nosotros, permitir que sanen los demás. Sabemos cómo hacerlo, sabemos cómo transformar la situación para que pase de dantesca y dramática a luminosa y llena de amor.

 

En esta guerra de Luz/Oscuridad… la LUZ debe primar, pero solo ganará si elevamos nuestra vibración. Sabemos cómo hacerlo (post anterior: “¿Cómo elevar la vibración del Planeta?”). Tan solo hacen falta ganas para hacerlo.

 

Hay que pensar en las Leyes Universales que tan vitales son y tan poco integradas las tenemos. Ley de Correspondencia: “Todo lo que es arriba es abajo”. Todo lo que está sucediendo no ha empezado en la Tierra sino en planos astrales hasta que ha descendido y ha cristalizado. Todo comienza en los planos sutiles más alejados hasta llegar al plano físico, sea enfermedad o la materialización de cualquier hecho. Por lo tanto, tan solo vemos en esta obra de teatro lo que somos y hacemos.

 

Ley de la Atracción: atraemos lo que está en nuestra frecuencia vibratoria. Si yo bajo mi frecuencia (aún más de lo baja que está en la Tierra… si pienso en “miedo”, atraigo “miedo” hasta quedarme paralizado. Si todos mis ancestros o linaje femenino han tenido cáncer de pecho y yo desde pequeñita repito sin cesar: “No tendré jamás cáncer de pecho”, ten por seguro que tu primera enfermedad sea posiblemente ésa. ¿Por qué? porque el universo no entiende el no y significa que habrás repetido de por vida “Tendré cáncer de pecho”.

 

Es decir, si pienso en miedo, atraigo más de lo mismo, cada vez más hasta meterme en un bucle del cual es imposible salir. En este momento, es tan gigante el egregor creado con el tema que tardaremos mucho en poderlo destruir, es tal la forma y dimensiones que hemos creado que es como si, este supuesto cáncer de pecho que no queríamos ahora tuviera el tamaño del planeta Tierra. Pues esto ha sido el trabajo mundial realizado en estos días: un monstruo gigante energético repleto de veneno y energías densas.

 

Hemos de tener cuidado con PNL, el poder de las palabras es gigante así que, debería de estar completamente prohibido decirlas pues no conozco a nadie -siguiendo con el ejemplo de la enferma con cáncer de pecho- que llame a las cosas "cáncer de pecho" o nombre un millón de veces al día su enfermedad porque, entonces, seguro que no le da para contarlo, pues, estás dando poder a lo negativo, a la enfermedad. Cuando alguien, -siguiendo con dicha enfermedad- habla mal de ella (maldita, lucha, guerra etc.… ) lo único que está haciendo es lo contrario, pues, lo que resiste persiste. Hay que aceptarlo y bendecirlo porque, hasta la fecha, nunca he conocido a alguien que, tras pasarla, no haya dicho: me cambió la vida, ahora soy una persona mejor.

 

Pues este parón colectivo es como si nos hubieran parado a todos para que, tras la enfermedad, fuéramos mejores personas. Pero para eso no hay que entretenerse, hacer tonterías, perder el tiempo miserablemente. Todo lo contrario, hay que estar “metido en uno mismo”, redescubrirse, empezar a saber quiénes somos, no el personaje que lo tenemos muy estudiado (el ego con patas como yo lo llamo), sino la esencia, el alma luminosa que se esconde tras un personaje muchas veces pueril…

 

Nos toca cambiar, la Tierra no espera, el proceso de la Ascensión ha comenzado y ya no da más avisos. Si eres un ser humano con alma que quiere cambiar patrones nocivos y transmutar hazlo ya porque, la vida, ya no te va a dar una nueva oportunidad. Es hora de transformar y transmutar la oscuridad en luz.